jueves 21 de octubre de 2010

Unibe y la Trienal

El pasado sábado decidí ir a acompañar a Justin a Unibe. Estando allá contemplé con amargura la enorme diferencia entre mi trapo de universidad, y aquélla, La universidad. Lo primero es la planta física. OMFG!! Esa vaina e como que wao men, fuera de ete maldito mundo! *sii... bajé chopo-popi ahi*

El edificio altísimo, los enormes ventanales de cristal, los ascensores, las puertas automáticas, los salones de informática con las super-computadoras con doble monitor, el olor a Vimenca del área de negocios (o al menos eso me pareció a mí), el economato, La Casona... omg La Casona!

Claro, que la diferencia de precio entre ambas universidades es considerable, pero eso no me hace sentir mejor. Para nada... Así que procuraré trabajar horas extra para poder costear hacer un postgrado o un master (o lo que sea) allá.

Algo también notorio fue el hecho de que yo era la única negra en el campus... No hay negros en una universidad de niños ricos... hmm por qué no me sorprende? Ahí me di cuenta de que la segregación racial me hace sentir tan [bueno...más] insegura como a cualquier otra persona, sobretodo si los otros morenos en realidad no caben dentro de esa categoria, pues tienen el cabello lacio y los ojos enormes (esos malditos middle-easterns, siempre restregándole al mundo su belleza...).

Y llegando a un punto, me hice una promesa: si decido en algún momento que ya he vivido demasiado tiempo bien y pues me da con parir un f**kin mocoso que me arruine la existencia con sus demandas asfixiantes y su excesiva necesidad de atención, pues ese jodido estudiará en Unibe... o en la Puca. NUNCA EN INTEC (porque, si será tan vago como su madre, la va a macar en INTEC), pero sí en una de esas dos. O sea, si será un parásito que me arrebata aquello que con tanto esfuerzo he ganado, pues que me lo arrebate para conseguir educación superior, status y confort, porque, sea como sea, mi prole se merece eso y mucho más!!

Luego de esas encantadoras horas, fuimos a la
Trienal Internacional del Caribe 2010 en el Museo de Arte Moderno. En su mayoría estuvo toda ella muy ápera, salvo por dos o tres vainas incoherentes que te hacen preguntar qué carajo quieren decir exactamente con la palabra "Arte", como por ejemplo un cuarto oscuro que mostraba un video continuo acerca de lo que parecía una máquina moliendo paja; pero por cada porquería había media docena de genialidad y coolismo (sí, coolismo). A eso súmenle las frases que Odile siempre quiere escuchar de un guía: "pueden tocar", "pueden entrar", "pueden sentarse", "pueden coger uno y llevárselo".


1 comentarios:

Layzinha S. dijo...

hahaha ay padre me encantó!! Si usted cree que su universidad comparada con Unibe está mal. Imagínese que siento yo cuando visito Unibe o alguna otra universidad de esa categoría. Lo de su prole me mató de la risa. Y lo del arte .. bueno cada vez que voy al museo me gusta pensar que entendí, no se.. me hace sentir inteligente (no fui yo que dije eso, fue mi coprofago interno).